La última milla en pagos transfronterizos se refiere a la etapa final de una transacción financiera internacional, en la cual los fondos transferidos globalmente se convierten a la moneda de curso legal local y se depositan en la cuenta bancaria o billetera digital del destinatario. Este proceso representa uno de los desafíos operativos y regulatorios más complejos para las empresas de tecnología financiera, ya que exige la integración con la infraestructura bancaria de cada país receptor. Asimismo, requiere que los proveedores obtengan licencias regulatorias específicas en cada jurisdicción para asegurar el cumplimiento normativo. Su optimización es clave para reducir los costos y tiempos de liquidación en el ecosistema de transferencias y remesas globales.