Un código de categoría de comercio (MCC, por sus siglas en inglés) es un número de cuatro dígitos utilizado por las redes de procesamiento de pagos para clasificar a un establecimiento comercial según los bienes o servicios que provee. Este sistema permite a las entidades financieras emisoras identificar la naturaleza de las transacciones, facilitando la gestión de riesgos, la prevención del fraude y la aplicación de reglas operativas específicas. En el ámbito de los criptoactivos, la correcta asignación de un MCC resulta fundamental para el cumplimiento regulatorio, ya que determina si una operación se procesa bajo categorías de servicios financieros de alto riesgo o como la adquisición de bienes comunes, afectando directamente las comisiones y restricciones aplicables.